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Por qué la LCS debería fijarse en la Overwatch League para comprender las implicaciones de quitar las restricciones de importación

El problema va más allá de los debates en Twitter.

La liga norteamericana de League of Legends tiene un problema con el cultivo de su propio talento. El hecho es innegable, notorio, e históricamente (dependiendo de a quién preguntes) el mayor fallo de la LCS.

En una región famosa por la falta de rendimiento a nivel internacional, la solución para las organizaciones de la LCS a menudo ha sido ‘si no les puedes ganar, cómprales’. El problema de importar talento llegó a su culminación la semana pasada, tras la discusión de que cada equipo tenga dos plazas de importación, que tuvo lugar en la conferencia de prensa anual de la LCS. Los más altos cargos de cada organización de la LCS habló a favor de deshacer la limitación de importación, según informes de Travis Gafford. Sus razonamientos eran variados, pero el mensaje principal era universal: Norteamérica está perdiendo interés en desarrollar talento propio.

Hay poco entendimiento en cuanto a cómo sería el league of Legends norteamericano sin restricciones de importación. Estas reglas han existido desde los principios del LoL. Sin embargo, los fans no necesitan mirar más lejos que la Overwatch League, para ver las limitaciones de una falta de identidad regional para el crecimiento de una escena competitiva. La OWL ha existido sin limitaciones de importación desde que comenzó, y podría ofrecer una visión del futuro que buscan los dueños de la LCS para su liga – y para el resto del mundo.

Pero antes de echar un vistazo a ese futuro, hay que recordar el pasado. ¿Cuándo comenzó realmente la relación entre Norteamérica y el talento de importación?

Una lección de historia norteamericana

La línea temporal de los problemas de la LCS es larga y está llena de entresijos, y para recalcar el momento preciso en el cual la región empezó a perder el interés por cultivar su propio talento sería, como poco, un auténtico desafío. Sin embargo, hay un punto mucho más claro en esa línea temporal: el momento en el cual Norteamérica se dio cuenta del potencial de esas plazas de importación, y del poder de poder escoger un roster compuesto por los jugadores de más rendimiento de todas las regiones. Esa bombilla encendida, esa ráfaga de inspiración, fue el Mid-Season Invitational de 2019.

El MSI de 2019 pasará a la historia como uno de los torneos más sorprendentes de la historia de League of Legends. Los representantes de todo el mundo competitivo del LoL se juntaron en Ho Chi Minh City, Vietnam, para enfrentarse en la fase de grupos del torneo y luchar por el honor de convertirse en campeones de MSI. Pero sin que estos equipos lo supieran, estaban a punto de presenciar un momento histórico en el mundo del League of Legends competitivo.

Ese MSI fue el primer torneo internacional de LoL desde la primera temporada de Worlds en 2011 en el cual la final estaba totalmente compuesta por equipos occidentales. Team Liquid, de la LCS, tuvo un run histórico, derrotando a los campeones del mundo Invictus Gaming, para enfrentarse al G2 Esports de la LEC en las finales del MSI 2019. Fue la primera vez que un equipo norteamericano llegaba a una final internacional en tres años – y dos de los jugadores claves del equipo eran ex-campeones del mundo, llegados de la LCK.

Image via Riot Games

¿Podría Liquid haber llevado a Norteamérica a su primera final a nivel internacional desde 2016 sin la asistencia de ese talento importado? Es difícil saberlo, pero CoreJJ e Impact fueron de lejos los que más talento tenían en sus roles respectivos en aquel momento, y sencillamente no había ningún jugador en Norteamérica que podía haberlos reemplazado. Aunque los tiempos han cambiado y ese roster se ha deshecho, sus efectos aún se palpan a día de hoy.

Con algunos de los jugfadores mejor pagados en el LoL, los contratos multimillonarios de Norteamérica han atraído a jugadores de la LCK, la LPL, y la LEC, por salarios con los que solo podrían soñar en otras regiones. Este año, el support de la LPL SwordArt se unió a TSM por un contrato de 6 millones de dólares, un auténtico récord para un jugador profesional de League of Legends compitiendo en Norteamérica.

El intercambio internacional de jugadores importados ha sido un elemento importante del LoL competitivo desde sus comienzos. Como con casi todos los deportes cometitivos, hay reglas muy estrictas que regulan el número de jugadores no-residentes a los que se les permite competir en un equipo. Sin embargo, en los últimos años, equipos de todo el mundo han empezado a dejar abiertas sus plazas de importación, optando, en su lugar, por talento de casa, cultivado a través de ligas amateur y programas de academia.

El futuro de esas ligas academy se convierte en algo muy incierto cuando la libertad de movimiento entre las mayores regiones competitivas de League of Legends se convierte en la norma. El crecimiento de talento podría interrumpirse, con menos garantías de que esos jóvenes jugadores puedan algún día llegar a las grandes ligas.

Mientras que los dueños de la LCS abren la discusión de un cambio que cambiaría el futuro del League of Legends competitivo, al resto del mundo solo le hace falta mirar hacia la Overwatch League para ver en lo que se convertiría una liga sin restricciones. Y el futuro no tiene buena pinta.

¿Qué puede aprender la LCS del Overwatch competitivo?

La Overwatch League ha existido sin normas de importación desde comenzó en 2018. Las regiones competitivas de la liga se dividieorn en Atlántico y Pacífico, y los jugadores podían moverse entre regiones para unirse a distintos equipos con total libertad. El modelo de franquicias de la liga significaba que todos los equipos recibían su nombre por localización – London Spitfire, Paris Eternal, San Francisco Shock – y sin embargo, los lazzos entre los equipos y las ubicaciones muchas veces eran totalmente inexistentes.

Los equipos en Overwatch tienden a ser de un idioma solo, sencillamente por facilidad de comunicación, pero la identidad regional del esport es casi completamente inexistente. Dallas Fuel es ahora un equipo completamente coreano, a pesar de su nomenclatura norteamericana, tras un run de casi tres años de rendimiento bajo que llevó a la organización a hacer una reestructuración completa en offseason. La ubicación del equipo no tiene nada que ver con la nacionalidad de los jugadores. Sencillamente es una forma de inyectar un sentido de orgullo regional que ha demostrado ser un fracaso universal.

Esta falta de identidad regional ha llevado a un fenómeno interesante en el deporte electrónico que no se palpita en la escena competitiva del League of Legends. Los fans tienden a seguir a jugadores, no equipos, y seguirán a sus jugadores favoritos sea cual sea la organización para la que compitan. La falta de restricciones para construir un roster significa que las organizaciones, muchas veces, preferirán hacer rebuilds completas en la offseason que intentar construir una marca con algunos jugadores clave. Los fans, por otro lado, nunca tienen el tiempo suficiente para apoyar e identificarse con un roster antes de que se deshaga por completo y ver como sus jugadores se despliegan a lo largo y ancho del mapa.

Pero, ¿qué pinta tendría esto en el League of Legends profesional? ¿Podemos proyectar el futuro que quieren las organizaciones norteamericanas?

Una de las distinciones clave entre la Overwatch League y el circuito competitivo del LoL es, sin duda alguna, la identidad regional. Las bases de fans del LoL están hechas para el apoyo a tu región. No eres un fan de G2, o un fan de SKT, o un fan de TSM cuando llegan los Worlds – eres un fan de la LEC, de la LCK, o de la LCS.

El reciente traslado de Perkz de Europa a Norteamérica es posiblemente el ejemplo más claro de este fenómeno. Los fans de Cloud9 se convirtieron en fans de Perkz porque empezó a representar al equipo y a la región. Los fans de G2 no abandonaron repentinamente su afición por G2 porque su jugador favorito ya no era parte del roster. Aunque suele crear algo de caos, las demográficas de fans no tienden a cambiar con los movimientos de los jugadores.

Las reglas que dictan a los jugadores de casa significa que los equipos tienen menos opciones cuando se trata de construir sus rosters, así que los reshuffles de roster son significativamente menos comunes. Los fans tienen más probabilidades de quedarse con el equipo que con un jugador individual. Liquid no perdió repentinamente toda su fan base tras la famosa separación de Doublelift y Xmithie del roster de 2019, dos de sus jugadores más icónicos. Los fans permanecieron con el equipo para ver la llegada de un nuevo mid laner y un jungla, y continuaron apoyando al equipo incluso cuando sus resultados demostraron ser una trayectoria que solo iba cuesta abajo.

Pero, ¿adónde se va esa fanbase si depronto los equipos tienen la capacidad de adquirir cualquier jugador que quieran, a nivel mundial? ¿Sigue TSM siendo TSM, los héroes de los esports norteamericanos, si la totalidad de su roster está compuesto por estrellas de la Korean Challenger Series? La distinción entre la xenofobia y el orgullo regional es, por supuesto, importante. Pero en un esports definido por la rivalidad internacional, ¿qué pinta tiene un futuro sin fronteras?

Más importante que eso, para las propias organizaciones, ¿qué pinta tiene el futuro cuando ya no tienes tu identidad regional como herramienta de marketing? Overwatch ha sufrido durante mucho tiempo de una falta de apoyo por parte de los fans dirigida a las organizaciones en vez de a los jugadores.

Muchos equipos de Overwatch aprendieron a venderse en torno a eso, pero costó tres años de pruebas y fracasos hasta encontrar ese nicho, y el LoL no tiene ese tiempo para perder. Teniendo fans apoyando a jugadores específicos en vez de organizaciones implica que las organizaciones perderán una cantidad enorme de su base de viewers cada vez que hagan un cambio de roster. Para una industria que aún le cuesta encontrar un beneficio significativo, este tipo de volatilidad no es sostenible.

¿Qué nos espera en el futuro?

La Overwatch League se encuentra en una burbuja financiera que ha recibido un duro golpe tras el COVID-19, la partida de varios talentos, y otros títulos de esports que representan una competencia. Tras una enorme expansión en 2019, en la cual las plazas de la liga se vendieron por hasta 60 millones de dólares, según ESPN, Overwatch como esport ha tenido la difícil tarea de dar valor a las organizaciones que compraron un ecosistema tan caro.

Para esos niveles de inversión, las organizaciones no disponen del lujo de quedarse con un roster que no está rindiendo y de esperar a que mejoren los resultados. Los cambios son rápidos, y lo obsoleto llega más rápido aún si los jugadores no son capaces de mantenerse en forma, dejando Overwatch con una media de cambios más alta de lo normal. La volatilidad que viene de una falta de regulación significa que muchos jugadores optan por otros esports – donde el pool de talento es más pequeños y donde no son tan fácilmente sustituibles.

El LoL podría ver lo mismo si se cambian las restricciones de importación. ¿Qué sentido tendría que un jguador norteamericano luche en la escena amateur para llegar a la LCS sabiendo que compite con jugadores de todas las regiones del mundo?

A pesar de los argumentos de numerosas organizaciones para quitar las regulaciones de importación para facilitar el crecimiento en las regiones más pequeñas, hay una probabilidad altísima de que Norteamérica se llenaría de jugadores coreanos, europeos, y chinos. El desarrollo de talento en casa cesaría casi por completo, y las otras tres grandes regiones sufrirían mucho por incapacidad de competir con los salarios desorbitados que puede ofrecer Norteamérica.

El problema de Norteamérica no es la incapacidad de traerse a más jugadores de otras regiones, sino la incapacidad de mirar hacia un futuro en el cual las estructuras amateur y academy realmente valgan la pena. La LCS de este año ha visto más rookies de casa que nunca antes, muchos de los cuales están rindiendo mucho más de lo que se esperaba de ellos. El problema es que la región no parece estar dispuesta a darle tiempo a estos rookies. NA ha pasado tanto tiempo al final de la cola internacional que harán lo que sea para ver una solución rápida. Pero esa solución rápida podría ser el principio de la desestabilización a nivel global del League of Legends competitivo – y si necesitas más pruebas de ello, solo hace falta fijarse en la Overwatch League.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés por Meg Kay el 28 de febrero de 2021.