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Quedar cuarto SÍ sería un buen resultado

Team Liquid es una de las organizaciones más icónicas de la historia de League of Legends que nunca había estado en un Campeonato Mundial

Fotografía por Colin Young-Wolf vía Riot Games

Alguno pensará que a estas alturas ya me estoy quedando sin ideas para los miembros de la familia. Pero en el siglo XXI la definición de familia puede ser cualquier cosa, podría integrar desde un perro mascota hasta dos personas que su único vínculo es ser descendiente de Genghis Khan, algo que es más común de lo que podría parecer.

Para el artículo de hoy es posible coger a cualquiera. Dependiendo del contexto, siempre seleccionaré al miembro más destacable: desde el niño prodigio hasta el anciano sabio o el adulto responsable. El único patrón que han de cumplir todos ellos es el siguiente: han de saber adaptarse a las circunstancias que les rodean y salir beneficiados de ellas.

Team Liquid era el eterno cuarto puesto de Norteamérica, pero este año ha roto por partida doble su horrible destino gracias a la introducción del sistema de franquicias. Tiene jugadores de nivel en prácticamente todas las posiciones, pero aun así es muy difícil identificar su forma de jugar. La realidad está en que podría valer cualquier estilo: el mejor en cada momento.

Ni en la Biblia cabría

Fotografía por Colin Young-Wolf vía Riot Games

La historia de Team Liquid, la cual comenzó cuando todavía se llamaba Team Curse, puede remontarse hasta incluso antes de que diera comienzo la primera temporada de League of Legends, hace ya más de 8 años. Steve «LiQuiD112» Arhancet, su fundador, fue también jugador en su día y ha luchado fervientemente por ser el mejor de Norteamérica año tras año.

Con fracaso tras fracaso añadido, aunque con progreso. Desde la época anterior a la League Championship Series hasta que se renombró como Team Liquid, año tras año Team Curse falló en su intento de llegar al Campeonato Mundial. Solo tres plazas se otorgan a Norteamérica y en incontables ocasiones se quedó la organización en el cuarto puesto, incluso a veces tras realizar un mejor papel en la fase regular.

Steve estaba desesperado. Con un toque desenfadado, Team Liquid se caracterizó como un equipo de mofa y diversión por sus constantes peleas internas. Desde los tiempos en los que llegó un excampeón del mundo como Chae «Piglet» Gwang-jin hasta el drama de Joshua «Dardoch» Hartnett, la trayectoria de este equipo es imposible de describir en solo seis párrafos.

Fotografía por Colin Young-Wolf vía Riot Games

Por ello, tras tantos años de decepciones, el sistema de franquicias parecía cambiar el status quo. Sí, equipos como Team SoloMid se habían reforzado muy bien en 2018, pero este Team Liquid por primera vez tenía un equipo que podía aspirar a algo más que el tercer puesto. Las apuestas lo colocaron en segunda posición por detrás del eterno ganador regional, pero fallaron en su favor sin ningún precedente.

Para los aficionados, ir al Campeonato Mundial este año ya se hubiera considerado un buen resultado tras la mofa del cuarto puesto. Pero 2018 ha sido la decadencia de los históricos Team SoloMid y Counter Logic Gaming, un fin de ciclo que ha colocado a Team Liquid como el claro guía norteamericano. 

Vencedor en primavera, el desastre en las primeras partidas del Invitacional de Mitad de Temporada por la ausencia de Kim «Olleh» Joo-sung marcó un antes y un después. Rift Rivals tampoco favoreció a un Team Liquid que se mostró abrumadoramente superior en su propia región, pero en global la liga está en depreciación constante. Para muchos, Team Liquid es el mejor entre los peores. Los norteamericanos vienen a demostrar que eso no es cierto.

No lo llames experiencia, llámalo modo de vida

Fotografía por Colin Young-Wolf vía Riot Games

Team Liquid no es un equipo de un estilo, ni de dos, ni de tres. Ni polivalente. Es una escuadra adaptativa. Juega en el momento a lo que las condiciones del encuentro le requieren y, en su región, lo hace muy bien. Tiene un quinteto tan experimentado que ha vivido mil batallas y sabe superar situaciones poco habituales.

En Norteamérica, una forma de sembrar el éxito futuro es acumular bonificaciones al principio para las batallas grupales tardías. La mayoría de conjuntos del región no saben finalizar enfrentamientos y, aunque tengan una ventaja en los primeros compases, muchas veces son insuficientes. Team Liquid se beneficia de ello al intercambiar oro para el rival a cambio de dragones o visión.

Un estilo de juego muy parecido al ajedrez, en el que el control de zona es muchas veces más importante que tener más piezas sobre el tablero. En Norteamérica, el NARAM es una «táctica» muy común y Team Liquid se ha acostumbrado a sacar el mayor provecho de la ineptitud rival. Sabe ganar escaramuzas incluso con inferioridad numérica, una forma de juego cruzada en el mapa sin ningún tipo de riesgo.

Fotografía por Colin Young-Wolf vía Riot Games

Podría parecer que los anteriores párrafos son una crítica retórica indirecta, porque lo son. Mas ninguno de los argumentos anteriormente expuestos deniegan el hecho de que Team Liquid es, en general, un equipo sólido. No cede espacios ni ventajas fácilmente, aunque no tenga una manera proactiva definida para ganar partidas.

Aunque de vez en cuando sí comete despistes. Jake «Xmithie» Puchero es el jungla más inteligente que ha dado el continente más allá del charco, pero también invade sin prioridad en muchas ocasiones. Yiliang «Doublelift» Peng es un jugador excelente a la hora de sacar ventaja en fase de líneas, pero no le pidas que use un Destello en una batalla grupal.

El punto más cercano a la excelencia suele ser sus composiciones. Team Liquid puede tener amenazas en las tres calles del mapa, pero nunca desestimará una línea frontal con un tanque aunque lleve un Gangplank para Jung «Impact» Eon-yeong en la calle superior. A Eugene «Pobelter» Park le encanta jugar globales como Ryze o Galio, pero también es capaz de sacar asesinatos solo con Irelia. 

El mejor yanqui de todos los tiempos

Fotografía por Colin Young-Wolf vía Riot Games

No poner a Doublelift en esta sección sería un crimen. Con 25 años de edad sigue jugando como cuando tenía 18 y cambió a la posición de tirador por primera vez. Porque la leyenda que en su día fue referente de Counter Logic Gaming también llegó a jugar como apoyo. No, nos hemos olvidado de tu Blizcrank Sr. Peng.

A día de hoy es un jugador que marca muchísimo las diferencias en Norteamérica. La ausencia de buenos tiradores locales y la mala temporada de Jesper «Zven» Svenningsen lo ha ensalzado como el mejor jugador norteamericano de todos los tiempos, un título impensable para un Doublelift que hasta finales de 2015 no había conseguido ni un título.

La ausencia de usos en los Hechizos de Invocador ya es una broma en la actualidad, pero denota de fondo una falta de concentración en algunos momentos que es el principal problema del jugador. Con una ética de trabajo envidiable, una presencia ante cámaras única y una posición privilegiada, es a día de hoy el jugador más valioso de todo un continente.

Make LCS NA Great Again

Fotografía por Colin Young-Wolf vía Riot Games

La versión norteamericana de la League Championship Series está en una posición muy precaria en la actualidad. Durante la fase regular, a la región le llueven las críticas por las partidas más fiesteras del panorama competitivo de alto nivel y los últimos resultados internacionales confirman estas valoraciones.

Team Liquid, como máximo representante, muchas veces es catalogado como una excepción dentro de la regla. El líder indiscutible en 2018 es el único capaz de sacar a Norteamérica del pozo de la crítica. En su primer Campeonato Mundial además, aunque ni de cerca el único de varios jugadores de la plantilla.

Impact fue campeón del mundo en 2013 cuando militaba en las filas de SK Telecom T1. Doublelift se ha hecho varias pentakills en torneos internacionales. Xmithie ya ha aparecido en el Campeonato Mundial con tres equipos distintos (Team Vulcun, Counter Logic Gaming e Immortals). El «meme» de Pobelter como eterna promesa ya se ha quemado demasiado. Olleh ha jugado en Corea, Brasil, Taiwán y Norteamérica. No hay excusas.