5 julio 2018 - 12:09

La muestra pública de las comunicaciones internas de un equipo destapa el problema real: no sabemos debatir

Da igual si piensas a favor o en contra, si argumentas, hazlo bien
Dot Esports Español Editor-in-Chief
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Fotografía por K. Bashkirov vía LVP

El sector de los esports está en constante crecimiento, pero cada vez más establecido. Al igual que se incrementan las oportunidades, mejora el alcance del fenómeno y potencia la llegada de agentes externos, también se acogen malos vicios de otras industrias que detrimentan la calidad del producto base. Un ambiente más ecónomico según pasa el tiempo y con menos nivel en todos sus ámbitos.

Una de las cuestiones más recientes y que más han crecido mi curiosidad es la introducción de las comunicaciones internas por parte de la Liga de Videojuegos Profesional en el minuto existente entre la selección de campeones y el inicio de la partida. Una fase breve en la que, a no ser que seas Pau "PochiPoom" Prada y por motivos más que explicados, el protagonismo se lo suele llevar el entrenador y sus últimas directrices estratégicas antes del encuentro.

No obstante, este debate ha generado mucha controversia en la comunidad. Más allá de haber partidarios y reaccionarios, lo que personalmente me interesa más son las formas de argumentación de la comunidad... si se puede llamar así. Tenemos un problema a la hora de debatir: no sabemos. Y a medida que crezca el sector, cada vez lo haremos peor por lo anteriormente expuesto. Esto no es una cruzada contra los que opinan de una manera u otra: es una exposición de un defecto social.

El fin puede justificar los medios... pero no en este caso

Me gustaría empezar por los que están a favor de la medida, porque a priori desde una perspectiva general se podría pensar que son los fervientes defensores de que la ética no lo es todo en la vida... lo cual sería una falacia en esencia. Para ello, se recurrirá a las razones expuestas más habituales y la muestra de que son sofismas más fáciles de identificar que las ganas de Th3Antonio por jugar a Fortnite.

En la Fórmula 1, durante toda la carrera el espectador puede escuchar habitualmente información muy útil para los contrincantes de un piloto. Desde el estado actual de un vehículo y sus problemas técnicos hasta la planificación alrededor del uso de un neumático u otro en base a las condiciones atmosféricas. En baloncesto, las pausas estratégicas son un hacha de doble filo en ciertos partidos de una serie. Hasta en el propio League of Legends, en la League Champions Korea, se usaban grabaciones en directo antes de que lo hiciera la LVP.

Justificar que está bien sacar las comunicaciones de forma pública al momento sin ningún filtro porque en todos los ejemplos anteriores se hace se llama falacia «Ad verecundiam», más conocida como de autoridad. Aunque no sea ningún interlocutor el que lo dice, el proceso es el siguiente: como «A» hace «B», «C» puede hacer «B». En este caso, se omite la existencia de un contexto totalmente diferente y se produce uno de los paralogismos más habituales: que se haga en el deporte tradicional, no significa que esté bien. Ni en su hábito, ni en este.

Fotografía por K. Bashkirov vía LVP

Este punto nos lleva al segundo: por qué se toma esta decisión. Para mucha gente, se sacan las comunicaciones internas para fomentar el espectáculo. Es decir, el fin (fomentar el espectáculo) justifica los medios (sacar las comunicaciones internas). Mucha gente se quedaría en la superficie de este hecho, pero no sabe que la frase hecha realmente tiene más trasfondo: el fin solo justifica los medios cuando el medio del que se trata está en la misma dirección que el fin o es el más eficiente posible.

Del primer supuesto, las comunicaciones internas no están en la misma directriz que el espectáculo. El minuto en cuestión tiene para los equipos un fin estratégico, motivador, táctico... pero nunca se usa para fomentar el espectáculo. Además, con respecto al segundo supuesto, ni siquiera es el más eficiente: puedes potenciar la expectación y la retransmisión de muchas maneras igual o más eficientes que con las comunicaciones internas.

Las peores de las falacias expuestas hasta ahora son las que se justifican a sí mismas, más conocidas como «Petición de principio». Un ejemplo de ello es la frase: "Las órdenes solo afectan a la partida que se va a jugar posteriormente. Como los equipos no pueden informar de lo escuchado a tiempo, no está mal hacerlo". En este caso, se presupone que dichas instrucciones solo influyen en una partida... lo cual no es un acuerdo preestablecido por ambas partes del discurso ni un axioma obvio que se da por sentado. Se podría incluir aquí el argumento de que dicho minuto no tiene mucha trascendencia táctica para los equipos... lo cual a juzgar por el planteamiento de ASUS ROG Army expuesto por su entrenador, no se cumple en todos los agentes.

Fotografía por K. Bashkirov vía LVP

El sentido común no es igual para todos

En este debate, los que han surgido primero han sido los críticos hacia la medida, lo que podría hacer creer que estos son los más preparados para argumentar su punto de vista. No obstante, no es así, e incluso sorprende que los tipos de falsedades utilizadas sean aún más conocidas por la comunidad por su percepción inmediata de que algo no suena del todo bien.

La Liga de Videojuegos Profesional se ha equivocado en numerosas ocasiones con cambios de formato competitivo, decisiones que afectan a los equipos y asignación de puntos o reglas sin la mayor de las transparencias. No obstante, argumentar que sacar la comunicación interna está mal porque la LVP ya ha hecho medidas semejantes y no sorprende a nadie es una de las falacias más burdas que existen: Ad Hominem. Señores, LVP no es mano de santo para algunos pero no estamos debatiendo sobre la organización, sino sobre este hecho en cuestión.

Algunos han expuesto que, al saberse con anterioridad que los cara a cara se van a dar estas medidas, van a ir preparados para no dar información estratégica que les penalice. Otros, en consecuencia, han afirmado rotundamente que no es posible porque es una evidencia que sí lo van a hacer: "No creo que ningún equipo pierda su minuto para no decir algo táctico, por lo tanto está mal". La «falacia divina», la cual se basa en apelar a un supuesto sentido común, no se cumple siempre. Que robar esté mal visto no significa que alguien vaya a dejar de robar por ello.

Fotografía por K. Bashkirov vía LVP

Como en el caso de lo mostrado en los partidarios de que no es malo, en los que sí critican la medida la «Petición de principio» es muy habitual. Como respuesta al uso de las comunicaciones internas en los deportes tradicionales, se ha llegado a argumentar que esto sucede en ese ámbito porque no hay tantos analistas pendientes de la retransmisión para escuchar posibles tácticas rivales. Una presunción un poco traviesa que no se puede demostrar.

"La LVP no comprueba lo que se saca en directo", es una de las frases que también se han escuchado estos días. Es decir, que no tienen un proceso de realización, sino que las palabras del entrenador van directas al público. Aunque parece ser cierto, no es lo que define que esté mal o bien, sino que sería un argumento para otro tipo de medida más parecida a los conocidos «Mic Check». Esto se conoce como «lgnoratio Elenchi», es decir, la acción A que es correcta hace que B esté mal, pero A no influye en el debate sobre si B está mal o bien.

El debate no ha dejado indiferente a nadie. Desde los dos lados se han dicho barbaridades que son consecuencia de una mala preparación alrededor de los puntos a debatir. Cuando influyes a tantas personas y estás en un contexto formal, no es suficiente con dar tu opinión.

No tires más piedras y haz sandalias

Fotografía por K. Bashkirov vía LVP

Por último, este apartado es una reflexión para entrenadores, comentaristas y aquellos agentes del sector que todos los días se enfrentan ante agentes inesperados en sus planificaciones de proyectos. En su momento, Alejandro "Nunaso" Núñez, COO de Penguins, habló de la resiliencia y su importancia en un proyecto deportivo. Cómo superar factores traumáticos que pueden afectar a un grupo.

No se va a llegar a ese extremo, pero sí es cierto ver que muchas personas pierden las tuercas ante medidas injustas que afectan a su día a día. Novedades que ellos no pueden controlar pero que condicionan su trabajo, tales como cambios en el metajuego causados por decisiones de Riot Games, modificaciones en el calendario competitivo o problemas técnicos que perjudican más a unos que a otros.

Sacar las comunicaciones internas de un equipo influye a todos los entrenadores, pero no todos han tenido la misma respuesta. Algunos se han quejado y mostrado su indignación pública mientras que otros han intentado adaptarse como pueden con cierta resignación. Casi todos han mostrado una preocupación que, de seguro, puede afectar su rendimiento.

Hace ya varios meses aprendí del libro «The Art of Learning: a Journey in the Pursuit of Excellence", de Josh Waitzkin, que estos factores externos saldrán siempre y serán injustos. Constantemente, desde los árbitros hasta los comités podrán condicionarte en beneficio de tu rival. En el caso del autor de dicha creación, a él le pusieron todas las trabas posibles en los mundiales de Taichí Pushing Hands desde Taiwán para que el título se lo llevara un profesional local, puesto que era un orgullo para la nación oriental dominar el arte marcial.

Josh aprendió a trabajar siempre en condiciones desfavorables y saber, con anterioridad, que va a ser perjudicado. En vez de quejarse e intentar cambiar algo que no estaba en sus manos, se adaptó aunque sabía en todo momento que era injusto. No estamos hablando de que un equipo sea mejor que otro en adaptación, sino de la respuesta anímica ante situaciones desfavorables.

En conclusión, si eres entrenador de un equipo o un agente realmente afectado por esta medida, no deberías perder tu tiempo en quejarte. Somos nosotros, la comunidad y la prensa, a los que no nos influyen las consecuencias y deberíamos quejarnos si fuera necesario. Si el pavimento de repente está lleno de piedras que queman, haz unas sandalias y pasa por encima.

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