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Los xiongnu vuelven a Asia

Este año, la rebelión europea antes de las franquicias ha llegado por un equipo mediocre en el resto de su historia: Team Vitality

Fotografía vía Riot Games

A nadie le cae bien la hermana chillona que quiere ser el centro de atención en las comidas familiares. Demanda que todo el mundo la mire para hacer un truco de magia o cualquier chorrada. Mientras fueron pasando los años, cada vez era más chulita y la adolescencia no le ayudó mucho… más bien todo lo contrario.

Mas al final te acabas acostumbrando. Te sabes todas las frases graciosas e intentas hacerle feliz solo por bondad empática. Sabes frenarla y entender el por qué de su necesidad de atención, una que no es negativa a largo plazo. Ser insistente puede ser pesado, pero para aquellos que solo buscan beneficios a corto plazo suele ser más efectivo.

Team Vitality irrumpió este año en la League Championship Series europea con las ganas de comerse el mundo. Al principio, las muestras de superioridad constantes en conversaciones no hizo que otros conjuntos otorgaran mucho crédito al quinteto, pero con el tiempo el esto de equipos saben a lo que se enfrentan. Ahora, en un entorno totalmente nuevo con poco margen de maniobra podría suceder lo mismo… o ser un auténtico desastre.

Poca historia, mucho cuento

Fotografía vía Riot Games

Para muchos, la historia de Team Vitality habría que contarla desde la perspectiva de ese grupo de jugadores que brilló en España con Giants Gaming y que consiguió llevar a la organización de nuevo a la League Championship Series en una gran temporada en Challenger Series. No obstante, ese cuento ya ha sido contado en demasiadas ocasiones.

El otro se esconde detrás del top, el único jugador actual de Team Vitality que ya competía con anterioridad en la escuadra francesa. Lucas «Cabochard» Simon-Meslet llegó a un Gambit Gaming ruso en decadencia absoluta, en una posición muy ensombrecida por la antigua leyenda Evgeny «Darien» Mazaev.

El francés no encajó al principio pero en poco tiempo se convirtió en un jugador muy agresivo y predominante. La esencia eslava se había perdido por completo en el quinteto y a finales de 2015 Gambit Gaming sobrevivió de milagro al descenso, aunque su desaparición era inminente: unos desconocidos Team Vitality habrían comprado su plaza en la LCS.

Fotografía por Michal Konkol vía Riot Games

De Rusia a Francia, Cabochard fue el único jugador de aquella plantilla que vivió la transición sin perder su puesto. Su condición como francés acaparó público de su país junto al entrenador, Kevin «Shaunz» Ghanbarzadeh, pero a nivel de resultados la marca tuvo dos años mediocres en los que coreanos como Lee «GBM» Chang-seok o Ha «Hachani» Seung-chan fueron un total fracaso.

Sin embargo, entre los críticos a Cabochard se le seguía viendo como un jugador muy dominante pero inestable. En un grupo de jugadores diferente muchos teorizaban que podría explotar más su factor agresivo y ponerse a la vanguardia como lo fue en Gambit Gaming. Team Vitality necesitaba un cambio drástico y Giants Gaming se lo proporcionó.

Este grupo que tanto ha maravillado en 2018 de cuatro jugadores tiene en Cabochard su aliado perfecto. Team Vitality ha dado una imagen muy positiva por ser una revolución inesperada, unos novatos que han apabullado a la competencia en fases concretas del año (como a principios de primavera o finales de la fase regular de verano). Hasta ahora, la falta de experiencia en casi toda su plantilla no ha sido un problema: pero ahora tocan los grandes.

Una sorpresa bien definida

Fotografía vía Riot Games

El cambio de nombre de Amadeu «Attila» Carvalho hizo mucha gracia a la comunidad. No creo ni que él fuera consciente, más allá de su conocimiento histórico, de las similitudes que existen este entre Team Vitality y lo que hicieron los hunos en su día. Para ello, no se puede mirar a este conjunto por sí solo, hay que dar un repaso a su contexto también.

Cuando los hunos llegaron a Europa se encontraron un mundo civilizado pero estratégicamente uniforme: los romanos habían destruido las falanges griegas muchos años antes y habían impuesto su forma de hacer la guerra. Sin embargo, lo que no se esperaban es que tribus de la estepa asiática les sorprendieran con un uso inteligente y combinado de arcos y caballos. Una «pseudoagresividad»: te ataco con movilidad y dispersión para que te sientas forzado a salir de tu cueva.

Team Vitality parece un equipo extremadamente agresivo por el contexto de un viejo continente muy tranquilo. En Europa, la forma de jugar gira mucho más en torno a lo que sucede después de los veinte minutos y así es como han brillado Fnatic y G2 Esports en el pasado. Pero Daniele «Jiizuké» Di Mauro y Erberk «Gillius» Demir no estaban por la labor: juntos pusieron mucha presión sobre la calle superior y el top rival sufría constantes iniciaciones.

Fotografía vía Riot Games

Con el tiempo, a otras tribus nómadas como los magyares, alanos o mongoles se les ha vencido mediante el uso de mejores defensas, rango con la pólvora o incluso formaciones que evitan los flancos de choque. Contra Team Vitality, en «playoffs» de primavera y verano sucedió lo mismo. Schalke 04 sacó los colores del conjunto francés al usar a Maurice «Amazing» Stückenschneider como respuesta incesante ante movimientos demasiado arriesgados.

La entrada de Mateusz «Kikis» Szkudlarek potenció en su momento al conjunto porque el jungla polaco no era tan unidimensional como el alemán. Más inteligente a la hora de leer al enemigo, Kikis permitió a Team Vitality añadir muchas más variantes a sus propias tácticas. Pero como sucede en el ajedrez, por muchas variantes que tenga una salida siempre hay defensas que la deniegan. 

Para finalizar, es importante mencionar que Team Vitality tiene ciertas selecciones nicho que pueden ser muy importantes en una fase de grupos de un Campeonato Mundial y no se deberían ignorar. El Thresh de Jakub «Jactroll» Skurzyński, el Draven de Attila o la combinación del Galio de Jiizuke y el Jarvan IV de Cabochard son factores muy influyentes en un mejor de uno.

Bella ciao

Fotografía vía Riot Games

La escena italiana solo ha proporcionado un jugador de nivel a Europa, pero bendito sea dicho medio. Jiizuke ha supuesto un ejemplo más de que, año tras año, el viejo continente es capaz de generar jugadores a un nivel excepcional en la calle central. En este caso, Daniele ya llevaba compitiendo dos años en categorías inferiores con Team Forge o Giants Only The Brave, pero nadie dudaba de su nivel.

La emboscada muy temprana a la calle superior tan clásica en este Team Vitality no podría ser efectiva si Jiizuke no supiera generar presión en su propia calle. A veces gana la prioridad de medio con campeones que no deberían hacerlo y eso habilita mucho los movimientos de Kikis en la jungla enemiga.

Aunque la competición no es tan extensa, el italiano tiene en su haber muchas selecciones nicho que pueden sorprender en otras regiones. Su Ekko quizás sea la que más resalte. No lo ha jugado más que una partida en verano, pero al medio le encanta sacarlo en situaciones inverosímiles. Si se le otorga Ryze o Zoe, se puede dar por sentado que tendrá una gran actuación.

Una vez más

Fotografía vía Riot Games

No voy a negar que mientras veía las partidas Team Vitality generaba mucha preocupación. La forma en la que Schalke 04 lo denegó completamente no augura un buen futuro, aunque en entrevistas los jugadores han tirado balones fuera como asociar la derrota a la selección inesperada de Skarner.

Tampoco tiene mucho que perder. La comunidad internacional da por muerto al quinteto europeo y tanto Royal Never Give Up como Gen. G parecen muy superiores en el plano teórico. El estilo tan unidimensional no debería funcionar nada bien contra el conjunto chino y los coreanos han demostrado adaptarse excelentemente bien. Quizás una primera partida, quién sabe.

Pero en la historia de tres de ellos está aquella imagen que todo el mundo proyectó de ellos. En Challenger Series, nadie creía en su ascenso. En League Championship Series, nadie los veía como parte alta de la tabla. A finales de año, antes de su mejoría, no eran favoritos para llegar al Campeonato Mundial por puntos.