18 mayo 2018 - 17:11

London Spitfire, brasas de un incendio en peligro de extinción

El nivel de la franquicia está cada vez más en entredicho
Dot Esports
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Imagen vía Blizzard Entertainment

Antes del comienzo de la Overwatch League varios equipos partían como favoritos, en concreto tres por encima del resto: New York Excelsior, Seoul Dynasty y London Spitfire. La historia del primero es de sobra conocida y su nivel a lo largo de la temporada ha sido siempre altísimo, con excepción de contados tropiezos. La de Dynasty ha estado plagada de infortunios, propios y ajenos, que le han alejado de manera constante de alcanzar siquiera los playoffs. Spitfire, sin embargo, es si cabe aún peor, porque tras cosechar éxitos ahora deambula como un barco sin timonel ni capitán.

¿Es mejor caer una vez tocada la gloria o hacerlo sin alcanzar nunca la victoria? Duele más la caída cuanto más alto se sube, dice el refrán. London Spitfire cumplió a principios de año con su papel de favorito, no sin emoción hasta el final, y logró alcanzar las finales de la primera fase de Overwatch League. Dynasty, como se decía, se quedó en quinto lugar después de un cuádruple empate entre ellos, los británicos, Houston Outlaws y L.A. Valiant. Una desgracia.

De aquella clasificación de la franquicia inglesa repleta de jugadores coreanos, el equipo salió con 100.000 dólares bajo el brazo y una victoria ajustada frente a sus máximos rivales New York Excelsior. El calendario de Overwatch League apremiaba y había poco tiempo para la celebración: una semana de descanso para replantear estrategias o alineaciones y de vuelta a la competición.

London Spitfire traspasó, en poco más de dos días a Kim "Rascal" Dong-jun y a Baek "Fissure" Chang-hyuk. El primero no había contado con casi oportunidades en una franquicia con una alineación de 10 jugadores coreanos que provenían todos ellos de antiguos equipo de alto nivel competitivo en Overwatch; el segundo gozó de la titularidad al comienzo de la competición pero finalmente perdió su puesto e hizo las maletas a L.A. Gladiators, donde conseguiría vencerlos poco después en una gesta inesperada.

Imagen de Robert Paul vía Blizzard Entertainment

La segunda fase volvió con el mismo guión exacto: New York mostró un nivel de juego excelso, una vez más; Dynasty se desinfló y cayó hasta la cuarta posición en beneficio de Philadelphia Fusion y London Spitfire mostró una buena imagen con pequeños altibajos que nada hacían presagiar lo que ocurriría después. El equipo de la costa este llevaba una racha de victorias y juego sorprendente que le permitió alcanzar a última hora los codiciados playoffs y no estaban dispuestos a desperdiciar la oportunidad. Fusion terminó con Spitfire en la ronda de desempate y en la final estuvo realmente cerca de llevarse el encuentro ante el conjunto neoyorquino. El fuego empezaba a extinguirse.

Tal vez fueron los traspasos, quizás que los demás equipos empezaron a conocer mejor a sus rivales o que simplemente el equipo dejó de funcionar. La tercera parte de la Overwatch League fue un completo desastre, teniendo en cuenta la trayectoria de Spitfire y sus resultados previos. No alcanzar los playoffs de la fase podía entenderse como un fracaso, pero perder cinco encuentros y terminar en la sexta posición encendió todas las alarmas.

Las derrotas no fueron tan terribles, no sucumbieron ante Shanghai Dragons (0-30, en el computo global de la temporada) o Florida Mayhem (6-24), sino que cayeron contra Houston Outlaws -que ya les había derrotado dos veces en anteriores enfrentamientos- o contra Boston Uprising, que a la postre encadenaría diez victorias consecutivas (el primero en hacerlo). En los esports, como en muchos otros deportes el factor mental puede marcar las diferencias y para Spitfire era una cuestión de confianza, de sensaciones, ya no se sabían tan intocables.

La fortuna ha querido que ayer se volvieran a enfrentar Houston Outlaws y London Spitfire en la primera jornada de una fase, igual en la segunda y tercera. Una vez más y ya son cuatro, el equipo británico cayó, esta vez con estrépito, ante el juego de los texanos. 4 a 0 y el enfrentamiento resuelto por la vía rápida. Quizás por el nefasto balance de la anterior etapa, por la contundencia de la derrota, las dos últimas contra Outlaws se saldaron por un ajustado 3 a 2, o por el miedo a volver a caer ante uno de sus verdugos de la liga. Sea como fuere Spitfire sigue a la deriva a la espera de algo o alguien que reconduzca su rumbo.

Imagen vía London Spitfire

Cuando finalice la última fase comenzará la Gran Final –con una suculenta bolsa de premios, 1.700.000 dólares- que se disputará entre el 27 y el 28 de julio y determinará al ganador definitivo de la temporada inaugural de Overwatch League, como si de la NBA se tratase. Los tres primeros de cada división, Atlántica y Pacífica, pelearán por alzarse con la victoria que les corone como vencedores.

Actualmente, London Spitfire cuenta con el tercer mejor balance de la liga, 20 victorias y 11 derrotas, gracias en gran medida a su buena actuación en la primera mitad de la liga. Por desgracia para ellos comparten división con New York Excelsior y Boston Uprising, los primeros están ya clasificados pero la franquicia de Massachusetts viene de una actuación estelar en la tercera fase, aunque su comienzo en esta última parte de la liga se haya saldado con derrota ante Fusion, el tercero en discordia.

La franquicia de Philadelphia acecha a London Spitfire y solo les separa una victoria. Los británicos, Fusion y Uprising pelearán por dos plazas y todo dependerá de su actuación en la cuarta fase, con la división Pacífica casi decidida, las miradas apuntan a una guerra sin cuartel en la que los equipos atlánticos van a tener que dar el máximo. Cuesta ver ahora la desdibujada imagen de un conjunto que se llevó la gloria al comienzo de temporada y que ahora puede ver peligrar sus aspiraciones a llevarse el título, incluso a pelear por él.

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