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La última estampida

Kaos Latin Gamers tiene la oportunidad de redimir a la región latinoamericana del cono sur antes de su desaparición

Fotografía por Ingrid Mühlenbrock vía Riot Games

En las comidas familiares, siempre está el clásico vecino, mensajero o paisano que pasaba por allí. Al principio todo comienza con una invitación a una cerveza o un café, «e logo xa imos vendo». Al final, después de mucha conversación y unas cuantas muestras de repostería, acaba comiendo con el resto. 

Conocido de toda la vida, casi más incluso que a muchos miembros de la familia que emigraban de la zona… pero en realidad nadie se preocupa por él. Cuando hay un gran evento salta a la luz y está en todas las ferias, pero en su día a día es un gran desconocido. Parece no crecer, no evolucionar, al menos para los ojos del resto.

Desde hace ya más tres años, Copa Latinoamérica Sur ha sido un ente dividido de su hermano del norte. Durante este tiempo, al revés que su excompañero sí ha habido varias organizaciones que han hecho dudar en qué lado de la cordillera quedaría la copa. Aun así, ha sido solo una sensación, porque en cuanto se acercaba el clausura el título tenía nombre. Y este año, además, también en el apertura: Kaos Latin Gamers. 

Un bloque a prueba de golpes

Fotografía por Ingrid Mühlenbrock vía Riot Games

En la pretemporada de la sexta temporada, a finales de 2016, Kaos Latin Gamers sufrió una de las revoluciones más drásticas de su longeva vida. La organización chilena se despidió de varias figuras clave en su plantilla, como Julio «Juliostito» Berrios y Manuel «Bear» Parrochia, lo que llevó a buscar soluciones que pudieran sustentar a largo plazo el crédito del rinoceronte. 

En esta ocasión, la clave estaba en un jungla ya casi brasileño tras su etapa en Big Gods: Sebastián «Tierwulf» Mateluna. Un líder innato, la figura perfecta para comenzar este nuevo rumbo. KLG es la organización más exitosa del League of Legends sudamericano y la exigencia era máxima, por lo que era necesario una figura de autoridad que encaminase el rumbo del conjunto. Además, ya había estado en la organización y sabía lo que era jugar para KLG.

Aun así, al igual que un año antes, el apertura de 2017 fue un auténtico desastre. El equipo solo había sido continuista en la calle central por problemas externos con Joaquín «Plugo» Pérez, pero el medio no tenía todavía el plantel para superar a otros grandes de la región. KLG acabó en posiciones de descenso y, de no ser por su victoria por 3 a 1 contra Legatum, habría acabado en el Circuito de Leyendas.

Fotografía por Ingrid Mühlenbrock vía Riot Games

En el torneo de clausura volvió a suceder el milagro. Kaos Latin Gamers tenía ya la jerarquía interna y solo necesitaba las manos habilidosas para poder evitar el caos de apertura. Para ello apostaron por dos jugadores 
de Rebirth eSports (Eduardo Franco «Slow» Garcés y Juan Ignacio «MANTARRAYA» Abdón), dos veteranos que sabían de sobra lo que era competir en la copa y además, en el caso del apoyo, era muy popular su extrema habilidad sobre la Grieta del Invocador. 

Para finalizar la plantilla también necesitaban sangre nueva (que no joven) y por esa vía llegó Nicolás «Fix» Sayago. Un bloque que consiguió remontar la mala situación del apertura, ganar el clausura y sentar los cimientos para un futuro muy exitoso. KLG ganó tanto en la fase regular como en los «playoffs» al tiburón de Isurus Gaming.

2018 ha sido el año de la continuidad de las bases formadas por el proyecto. MANTARRAYA marchó a México y eso llevó a la entrada del joven Damián «Nate» Rea, lo cual cambió ligeramente la orientación del equipo y que casi le cuesta a Kaos Latin Gamers la derrota contra su nuevo aspirante. Rebirth eSports ha sido la revelación en Latinoamérica Sur este año y tuvo su gran oportunidad en el apertura, pero en este clausura KLG se ha permitido hasta llevar adelante a la región en el Rift Rivals. Su última derrota en la Gran Final Movistar contra Infinity eSports siembra la duda, pero el momento decisivo estará en el Campeonato Mundial. 

Ni Estados Unidos invade tanto

Fotografía por Ingrid Mühlenbrock vía Riot Games

Latinoamérica Sur es una de las regiones más aisladas del mundo y su único referente cercano es Brasil. Eso lleva a que los equipos jueguen estilos muy marcados por su competencia y, en varias ocasiones, se generan vicios positivos y negativos que son difíciles de extrapolar a un torneo internacional. Algo que pasó factura a Kaos Latin Gamers contra Infinity eSports.

KLG es un equipo que gira en torno al liderazgo de Tierwulf. Muchas de sus partidas se podrían decidir en los primeros veinte minutos, tanto para bien como para mal, si no fuera por la incompetencia mecánica de sus contrincantes en la CLS. El jungla tiene una tendencia absurda a invadir en cualquier momento que la partida se lo permite.

Una de las razones por las que suele tener éxito es su calle inferior. Con un estilo parecido al que han hecho muchos duos de jungla y apoyo en la historia de Corea y China, Slow tiende a apoyar a Tierwulf en cuanto no presionan a su tirador, algo que disfraza las malas invasiones sin prioridad de medio gracias a la presencia de Slow. 

Fotografía por Ingrid Mühlenbrock vía Riot Games

Sin embargo, esto puede pasar mucha factura contra conjuntos que tienen un tirador y un apoyo muy fuertes. Las partidas que Rebirth eSports se ha llevado al rinoceronte han estado marcadas por este aspecto y Tierwulf lo ha intentado compensar con varias emboscadas abajo antes de invadir para asustar al rival.

Infinity eSports demostró que esas emboscadas, que por momentos se convertían en cuatro miembros de KLG abajo para sorprender al rival, eran muy contrarrestables con composiciones de globales o buenos usos del Teleportar. La ejecución del conjunto chileno no es para nada limpia y para un equipo superior es muy fácil penalizar sus excesos de confianza.

Nate es una auténtica isla de tanques y solo cuando juega Kennen y Gangplank, campeones que le han sido bloqueados todo el clausura, puede ejercer presión. Plugo es un jugador consistente y uno de los mejores de toda la región por su eficiencia, pero últimamente ha quedado relegado a contrarrestar al medio rival o acompañar a Tierwulf. 

Tierwulf brilla porque alguien lo permite

Fotografía por Ingrid Mühlenbrock vía Riot Games

Lo más habitual por parte del público es hablar de Tierwulf. Tanto fuera como dentro de la Grieta del Invocador, el jungla es el más popular e impopular, el más querido y odiado, el más alabado y criticado… pero si se mira en profundidad la participación de todos los miembros en el conjunto, solo hay una pieza que realmente define sus victorias.

Slow es sin duda, aunque esto sorprenda a muchos lectores, el jugador más determinante de Kaos Latin Gamers. Un jugador al que un metajuego de apoyos pasivos le puede perjudicar, pero cuando Thresh, Alistar o Braum están presentes no hay nadie que le dispute el trono en Latinoamérica. Últimamente se han saltado voces discordantes al respecto y que asegurarían que esta sentencia es muy apresurada, pero en el juego de KLG está la muestra.

Como ya se aseguró antes, Kaos Latin Gamers gira mucho alrededor de las invasiones a la jungla enemiga de Tierwulf. Cuando estas salen mal, suele ser porque hay una falta de prioridad de medio clara, pero a veces incluso en este contexto hay éxito debido a la aparición inesperada de Slow. El apoyo es capaz de dar la vuelta a una partida perdida con excelentes iniciaciones y controla la zona del Baron Nashor a la perfección. Es una amenaza para todas las posiciones, no solo para el tirador enemigo, porque en más de una ocasión se le ve en la calle superior y central sin que se le espere.

La última oportunidad

Fotografía por Ingrid Mühlenbrock vía Riot Games

Con el contexto de Kaos Latin Gamers, realmente no es una exigencia que pasen a la fase de grupos. Sí, ha sido el equipo que ha llevado el estandarte de la Copa Latinoamérica Sur durante el último año y medio, tiene experiencia en este tipo de eventos y ya demostró en el Rift Rivals que pude ponerse los galones en una cita importante.

Pero el Campeonato Mundial es otro cantar y hay equipos igual o más dominadores en sus respectivas regiones, muchas de ellas que deberían ser superiores a la del cono sur. El último resultado contra Infinity eSports en la Gran Final Movistar se ha de coger con pinzas y poner en ellos la duda de que quizás no están tan mal como parece, pero tampoco se pueden generar expectativas innecesarias.

En cambio, hay un aliciente más: este evento internacional será el último con representación exclusiva de Latinoamérica Sur, puesto que el año que viene la región competitiva se junta con su compatriota norteño. De seguro que Kaos Latin Gamers querrá dejar su impronta en la historia como el conjunto que mejor lo ha hecho en los últimos tres años, pero no debería haber presión. La clave es la sensación, no el resultado.