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La región que nunca se rindió

Mucha gente asegura que el trabajo siempre da su recompensa, pero para Royal Never Give Up la alegría está en el proceso, no en la victoria

Fotografía por Michal Konkol vía Riot Games

Desde que eras pequeño, siempre has pensado que tu madre era una pesada. Sabías que si le pedías un plato más de sopa un solo día te lo preguntaría durante meses aunque fuera una excepción. Por eso, cuando la fuente de ensaladilla rusa volvía a pasar entre los invitados, tu siempre te negabas aunque no hubieras comido en todo el día.

Pero en el fondo ella nunca desistía. Erre que erre, siempre cambiaba la forma de preguntar algo para que estuvieras contento. A tí eso de crío te cabreaba más todavía, porque no lo veías con los ojos de una persona adulta. Mas cuando comenzaste a madurar te diste cuenta de que, aunque pesada, tu madre nunca se rendiría a la hora de hacer feliz a su hijo.

A día de hoy, muchos veteranos de guerra todavía confunden Royal Never Give Up con Star Horn Royal Club o simplemente Royal Club. Piensan que la organización clásica de Jian «Uzi» Zi-Hao siempre ha estado ahí como una organización potente en el panorama chino, al ignorar completamente la gran escena asiática. No, Royal ha sufrido muchas desgracias. No obstante, nunca se ha rendido.

El descenso más oculto de la historia

Fotografía vía Riot Games

2015 iba a ser el año de China. Edward Gaming acababa de ganar el Mid-Season Invitational, LGD Gaming estaba maravillando a los ojos de expertos internacionales y otros equipos como Qiao Gu, Invictus Gaming y Snake Esports dejaban buen sabor de boca. Con jugadores coreanos en la mayoría de los equipos, China parecía imparable. 

El Campeonato Mundial de ese año demostró que no siempre se puede vivir de lo mismo de siempre. Solo unos meses antes, a mediados de abril, en el gigante asiático se vivió una tragedia que compartía irónicamente la misma lección: la clásica organización Star Horn Royal Club descendía a la LoL Secondary Pro League. Choi «inSec» In-seok, una antigua leyenda, se despedía para siempre de su antiguo yo. 

Algo parecido estaba situando con el tirador chino más reconocido internacionalmente. El fichaje estelar de OMG no acabó de arrancar ni en primavera ni en verano y los resultados mediocres llevaron a la desaparición de la estructura que rindió bien en 2013 y 2014. En ese momento aprendió una gran lección que le acompañaría todo el resto de su carrera: no rendirse nunca, pero de forma colectiva.

Fotografía por David Lee vía Riot Games

Ese mismo verano de 2015, un renacido Royal Never Give Up surgía tras un extraño acuerdo entre Gamtee, Team King y el antiguo SHRC. Con un nombre que dejaba en evidencia que la antigua organización estaba detrás, en vez de apostar por coreanos y viejas leyendas la escuadra cogió a tres jóvenes muy agresivos pero que tenían ganas de comerse el mundo: Yan «Letme» Jun Ze, Liu «Mlxg» Shi-Yu y Li «Xiaohu» Yuan-Hao.

RNG hizo una pretemporada magnífica en 2016 y llamó la atención de dos grandes jugadores como Cho «Mata» Se-hyeong y Jang «Looper» Hyeong-seok. Aunque ese año también marcó la «vuelta» de Uzi a una organización que abanderaba la estela de Royal, la esencia del proyecto se había puesto en pausa por el mérito cortoplacista que llegó en primavera, cuando la estrella china de la calle inferior todavía no estaba en plantilla y rondaba por Newbee, con un ex Team King llamado Wang «wuxx» Cheng.

La buena actuación en el Campeonato Mundial de ese año y el siguiente armó a muchos aficionados alrededor del nuevo RNG. Este conjunto sí representaba la agresividad y fiereza que se espera históricamente de la región. Pero a UZI todavía se le resistía el título nacional, aunque su yo había cambiado. Al revés que inSec, su yo había escalado un peldaño que ni siquiera sabía que existía y su historia en 2018 se cuenta sola: ha ganado todos los títulos en los que ha participado. Rift Rivals, Mid-Season Invitational y las dos ediciones de la LPL ya están en su haber.

La sofisticación lleva al éxito

Fotografía por Michal Konkol vía Riot Games

Es muy fácil vender la narrativa de que Royal Never Give Up es un equipo dominador, pero si se ve con perspectiva el Edward Gaming de 2015 había conseguido exactamente lo mismo hasta el Campeonato Mundial. Además, en fase regular Invictus Gaming ha sido mucho más aplastante que RNG. La diferencia fundamental está en la sensación con la que se ha conseguido la victoria: EDG ganó a SK Telecom T1 tras contrarrestar la estrategia coreana mientras que RNG ganó a Kingzone DragonX tras jugar a su propio estilo.

Un estilo que no deja indiferente a nadie y es fácil de ver venir. Para muchos también es fácil vender que es un equipo orientado hacia Uzi y que protege al tirador bajo cualquier circunstancia. Pero en realidad, Mlxg y Xiaohu ya llevan jugando así desde los tiempos de Team King cuando tendían a realizar jugadas demasiado agresivas en la parte inferior del mapa. Estar con Mata tanto tiempo los ha relajado a ambos.

La entrada de Hung «Karsa» Hau-Hsuan este año también ha calmado un poco la agresividad incesante de RNG. En el pasado, tanto delante de Edward Gaming como contra grandes conjuntos coreanos a la vieja gloria china le penalizó mucho no saber medir cuándo pelear y donde. Ahora son excelentes en esa misma faceta y pueden remontar partidas difíciles de creer. Si están por delante, además, se han aprovechado de una estrategia generalizada en China alrededor de asediar tras empujar las oleadas rápido en las calles exteriores.

Fotografía por Michal Konkol vía Riot Games

Este sistema no podría funcionar sin Letme. El top más infravalorado del planeta tierra es un eje fundamental en el equipo y casi ningún jugador podría valer en su lugar. Absorbe presión del rival con o sin tanques y, aunque muchos creen que solo sabe jugar Ornn, su Aatrox da auténtico pavor. Atacar la calle superior parece sencillo porque los junglas de RNG nunca se orientan hacia allí, pero Letme es duro de roer hasta en el dos contra uno.

Alguno se preguntará: ¿cuál es la debilidad entonces de este Invictus Gaming? Los flancos. Aunque suelen contar con una buena línea frontal y superior, en la guerra la caballería siempre entra cuando menos se la espera. Invictus Gaming sacó tanto en semifinales de primavera como en la final de verano mucho provecho de tener demasiadas amenazas a medir en en un espacio cerrado. Jugar tanques arriba contra Royal Never Give Up es un suicidio relativo.

El finalista también supo montar un buen asedio en una composición aún más proactiva al principio que la de RNG. A veces, tirar gasolina al fuego puede funcionar y si está Mlxd en el campo aún más todavía. Estrategias que giren alrededor de empujes de oleadas al principio son muy efectivas, pero siempre y cuando se tenga en cuenta que Karsa o Mlxg van a emboscar abajo y están los otros tres miembros preparados para contrarrestar la acción.

No hay uno sin el otro

Fotografía por Michal Konkol vía Riot Games

Uzi, señores, ha muerto. Uzi no es Uzi, Uzi es Uzi con Shi «Ming» Seng-Ming. No se puede entender a este Uzi sin Ming porque sería mentir a los ojos del que ha visto ese tirador desatado al que el posicionamiento le da igual. Si Ming tiene que jugar Soraka en una final fuera del metajuego actual, lo va a hacer. Si Uzi necesita espacio, Ming va a hacer la mejor iniciación posible con Alistar, Shen o Rakan. 

Pero obviamente, la estrella es Uzi. Lo que se intenta decir con el anterior párrafo es que toda estrella necesita a alguien que la mantenga en el cielo. Una vez allí, el tirador se hace único. La llegada de Kai’Sa este año le ha venido como anillo al dedo, un campeón que parece diseñado para su estilo de juego: escala bien, tiene mucha movilidad y puede incluso realizar un dos contra dos favorable después del nivel seis si se juega al máximo nivel.

El astro chino no es inmortal. Se ha desprendido de las pesas de su propio egocentrismo pasado, pero sigue teniendo destellos extraños de una época olvidada. Cuando volvió tras un descanso en verano, se mostró demasiado individualista. Tiende a forzar la máquina muy a menudo y, contra equipos organizados, esto puede provocar cazadas. En su propia región varios tiradores le han puesto en evidencia en alguna que otra ocasión, pero es innegable que suele hacerlo él más a menudo.

Por el bien del espectáculo

Fotografía por Michal Konkol vía Riot Games

La comunidad pide a gritos que se acabe la tiranía coreana. Es una llamada de auxilio que lleva forjándose demasiados años ya y ninguna región hasta la fecha ha demostrado ser capaz de responderla. Sí, Corea ha sufrido deslices como las series al quinto mapa del pasado Campeonato Mundial frente a China y Europa o caer en el último Mid-Season Invitational.

Mas en parte esto recuerda a ese 2015 fatídico para China. El contexto ha cambiado mucho desde aquellas, pero lo que en su momento era LGD Gaming ahora es Royal Never Give Up. A uno lo catalogaban como líder en el estilo coreano a pesar de ser de su vecino gigantesco, pero este RNG lleva tres años potenciando un mismo estilo muy propio a la región.

Sí, Royal Never Give Up es candidato al título. Ha de serlo. Por el bien del espectáculo, de saber que alguien puede destruir a un coreano en su propio país y vengarse de lo sucedido el año pasado. Por el bien de la emoción, del deporte, de los que nunca se rinden. Por el bien de la competición. Pero no nos vengamos arriba, señores: el Mandato del Cielo no cae de un día para otro.