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El samurái ha pasado a un segundo plano

G2 Esports dominó durante dos años seguidos, pero a este Campeonato Mundial ha llegado casi de rebote tras un buen regional

Fotografía por Michal Konkol vía Riot Games

Tras la ausencia del padre de la familia durante muchos años, el tío se encargó de la jerarquía interna. Muchos no acabaron de estar del todo felices con la organización en los eventos, puesto que él siempre abusaba de la mano dura cuando podía, pero al final las festividades salían con éxito y todos eran felices.

Pero tras salir de su trabajo nómada, el padre volvió. Su hermano pasó a ser uno más a su sombra. Su yo un poco egoísta le hubiera gustado ser el guía del resto, pero tenía que amoldarse de nuevo a una situación de la que se había olvidado. Además, a su cuñada no le hacía mucha gracia las subidas de tono en los debates de las comidas familiares.

G2 Esports ha llegado al final a un Campeonato Mundial que parecía imposible después de lo visto en los «playoffs». Su esencia hecha persona, Carlos «Ocelote» Rodríguez, se mostró muy contento… pero en el fondo no lo está del todo. Como ya declaró en Madrid, la victoria del padre de Europa en una hipótetica final de un mundial no le haría mucha gracia. Fnatic es su rival, pero primero tendrá que alcanzarlo. 

Ceder no es perder

Fotografía vía Riot Games

Para entender G2 Esports hay que entender a Ocelote. Allá por 2014, el crack de la calle central tomo la difícil decisión de bajar un peldaño en la escala profesional. Después de tres buenos años con SK Gaming, el emprendedor español quería formar un proyecto más humilde que creciera alrededor suya.

Se equivocó. Por aquel entonces, la organización conocida como Gamers2 fracasó en todos sus intentos de subir a la League Championship Series. En 2015 Carlos, al revés que su eterno rival murciano Enrique «xPeke» Cedeño, se dio cuenta de que tenía que pasar a una posición más organizativa y dejar la lucidez al resto del talento europeo. Su mente, más empresarial, estaba destinada a algo más grande.

Así fue como a finales de ese año se pasó a las oficinas para dar paso a un joven talento croata, Luka «Perkz» Perković. En la última vez que tuvo que luchar por una fase de promoción, Ocelote volvió a saltar al ruedo como entrenador. Pero esa fue la última vez que tuvo control directo sobre su equipo, la ocasión en la que por fin consiguió su objetivo y el conjunto pasaría a llamarse G2 Esports.

Fotografía por Michal Konkol vía Riot Games

Tras lo sucedido en 2015 con el Fnatic de Luis «Deilor» Sevilla, 2016 fue el año de la instauración del imperio de G2 Esports. Tras ganar en primavera como la gran revelación y continuando en parte con jugadores del anterior proyecto, se aseguró el mejor talento de la región con la calle inferior de su rival Origen (Jesper «Zven» Svenningsen y Alfonso «Mithy» Aguirre) así como tener un eje de coreanos en top con Ki «Expect» Dae-Han y Kim «Trick» Gang-yun.

2017 fue un año de la consolidación del dominio, pero en ambos casos hubo una gran desgracia: los torneos internacionales. Aunque las segundas oportunidades fueron bastante mejores, especialmente el MSI, no pasar de grupos ni plantar cara en varias ocasiones perjudicó el prestigio de la escuadra entre la afición. Condicionado por el contexto de un Fnatic que había realizado el mejor registro histórico de un equipo europeo, el líder del viejo continente había decepcionado.

2018 ha marcado la salida de toda la plantilla excepto de aquel joven croata que consiguió el primer gran objetivo de Ocelote. Ese medio que simboliza el esfuerzo de un proyecto, porque a pesar de ser destrozado en la final de primavera y contra Misfits en verano, G2 Esports nunca se ha rendido. Este año repetirá Campeonato Mundial por tercera edición consecutiva y con la menor cantidad de expectativas generadas en la comunidad. Pero sin duda, lo que quiere demostrar Perkz es que no es la sombra de nadie, solo de sí mismo.

El sacrificio por el bien común

Fotografía por Michal Konkol vía Riot Games

Antes de entrar en profundidad en la materia, como espectador es normal pensar que G2 Esports no tiene ningún estilo definido. Sí, el Heimerdinger de Peter «Hjärnan» Freyschuss es casi imbatible y también es fácil detectar que Marcin «Jankos» Jankowski no está en el mejor momento de su carrera, pero a niveles generales no se ve un «modus operandi» claro.

Sin embargo, G2 Esports tiene una forma de jugar muy peculiar, exitosa pero condicionada a sus propios jugadores. Mezcla los conceptos de empuje dividido y jugadas cruzadas en el mapa para converger todo ello en una presión global a partir del minuto 15 o 20. Lo que muchos equipos llaman «fast push» en los primeros compases, los samuráis lo hacen cuando la partida ya ha avanzado bastante.

Para ello se apoya en un jugador clave: Martin «Wunder» Hansen. El ex jugador de Splyce es muy bueno con luchadores como Urgot, Aatrox o Gnar que pueden ponerse en una calle exterior y ser autosuficientes. En Europa el nivel de tops no es tan bueno como en otras regiones, por lo que el danés puede penalizar, pero aun así siempre tiene a Sion si la composición necesita un tanque.

Fotografía por Michal Konkol vía Riot Games

La calle inferior, por su parte, también sigue esa filosofía de empujar hacia torres en cuanto tiene uno o dos objetos. Heimerdinger es el claro ejemplo de esto, pero Varus o Jhin también son campeones útiles en esta estrategia. Muchas veces Kim «Wadid» Bae-in, el coreano más adaptado a Europa, escoge Tahm Kench para asegurarse de que el rival realice las menos cazadas posibles.

La forma con la que los rivales han superado a G2 Esports es denegando la calle central y con rápidas rotaciones hacia las exteriores. A los samuráis no les importa que Wunder o Hjärnan mueran avanzados siempre y cuando el rival no pueda llegar a defender la otra parte del mapa y tampoco pueda responder con objetivos, pero si Perkz cae las distancias se reducen. 

En cambio, el punto flaco más claro de este G2 es el jungla polaco. Jankos solo ha destacado con Olaf y en muchísimas partidas no es capaz de seguir el tempo de su contrincante de posición. Su veteranía puede ser un punto a favor en el Campeonato Mundial, pero a juzgar por lo visto en la LCS EU chinos, coreanos y taiwaneses le podrían sacar de sus casillas. También puede jugar Braum, claro (Irónicamente, este campeón ha sido un bloqueo casi constante de G2 Esports desde que desapareció la canalización de oro).

Una mente veterana en un cuerpo joven

Fotografía por Michal Konkol vía Riot Games

Perkz es fundamental para G2 Esports, no solo por su alto nivel individual sino también por ser una balanza para el resto del equipo. Como se introdujo brevemente con anterioridad, si Perkz cae a partir del minuto 20, el entramado estratégico de los samuráis pierde mucho valor. Es el líder tanto dentro como fuera del juego a pesar de ser uno de los jugadores más jóvenes.

Puede jugar casi cualquier campeón y con todos ellos es un factor muy influyente. Su Ryze, Irelia, Akali y Yasuo son muy temidos en Europa. Han sido motivos exclusivos de bloqueo aunque no son núcleo fundamental de las estrategias propias. Perkz ha conseguido indirectamente que Heimerdinger pase alguna vez libre en la fase de selección de bloqueos.

Lo más doloroso para Perkz es ver que no es el niño preferido a estas alturas. Rasmus «Caps» Winther ha jugado en otro escalón y ha centrado la atención de todos los medios europeos hacia él. Por ello, aunque Perkz sea la estrella de este G2 Esports, tiene una difícil tarea si quiere ser el emblema de Europa. Una mejor actuación en este Campeonato Mundial podría inclinar un poquito menos la balanza en favor del danés. 

Objetivo: cuartos de final

Fotografía por Michal Konkol vía Riot Games

A G2 Esports le ha tocado el rival más difícil para pasar primero en la fase previa a grupos, pero aun así no es ningún desconocido. Aunque SuperMassive eSports ha mostrado saber jugar bien al juego, no debería ser superior a los samuráis sobre todo porque los puntos fuertes de los turcos no se corresponden con los débiles del otro, especialmente tras la mejoría de Wadid en su enfrentamiento contra SnowFlower.

Aun así, mucho cuidado porque son solo cuatro mejores de uno y cualquier cosa puede pasar. Ascension Gaming es un equipo caótico y alocado que intentará sacar muertes muy pronto, algo que iría muy bien frente a G2 Esports si tuvieran la habilidad individual de un conjunto de otra región. Sin embargo, el conjunto europeo no debería caer en una red absurda.

Al haber menos exigencias sobre G2 Esports, los cuartos de final se convierten en una recompensa en vez de una necesidad. Aun así, cualquier cosa que no sea llegar a la fase de grupos será un desastre y el samurái sabe que no puede fallar una vez más en una competición internacional. En este mundial, es la hora de demostrar que G2 Esports no se ha olvidado de su propia esencia.