8 mayo 2018 - 21:08

La lucha por el orgullo regional en la boca del lobo

Kaos Latin Gamers y Rainbow7 se presentaron en el MSI de League of Legends en busca de un sueño
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Fotografía vía Riot Games

14 y 21 de abril. Las fechas en las que los máximos exponentes de Latinoamérica disputaron sus grandes finales regionales de sus localidades en busca de un sueño: llegar a Berlín para participar del torneo de mitad de temporada Mid Season Invitational (MSI) de League of Legends; instancia en donde el público internacional podría conocerlos.

Rainbow7, el antiguo león mexicano logró vencer a Infinity Esports en directo desde Ciudad de México por primera vez de vuelta en una final presencial, donde se alzó como el invicto ganador tras una ardua temporada de reestructuración. El camino durante la fase de grupos no tuvo grandes inconvenientes para la escuadra del Latinoamérica Norte. Con un marcador 10 a 2 durante la fase regular la escuadra del arcoíris ya había asegurado su paso a la gloria.

Para Kaos Latin Gamers las cosas no habían sido iguales. Tras tenerse que ver enfrentando ante un sólido Rebirth Esports que por primera vez en su historia se establecía como el mejor grupo según desempeño en la fase regular de competencias, el equipo debía luchar codo a codo con su sempiterno contendor Isurus Gaming ahora no por una final, si no por su pase a ella.

Sólo uno de ellos dos podía pasar a la fase final de competencias y tras grosos errores de la escuadra de los tiburones, el equipo quedó sentenciado en el tercer lugar que le otorgó el pleno avance una vez más al rinoceronte chileno.

Fotografía vía Riot Games

Una vez llegada la gran final regional, la estampida había comenzado. A pesar de que Rebirth había asegurado sólidamente la mayoría de sus enfrentamientos durante toda la fase regular y de eliminatorias, en Perú no fue lo mismo. Los nervios jugaron en contra y la estrategia de jugar más seguros les quitó el encanto que tanto habían potenciado, al alzar en gloria a Kaos Latin Gamers hacia el escenario internacional.

Por una vez más, Rainbow7 y Kaos Latin Gamers se volverían a encontrar en el escenario internacional desde la separación de Latinoamérica en dos grandes regiones competitivas, ahora cara a cara. A pesar de que ambos equipos se notaban seguros de su participación, hay algo que no tenían planificado; ambos equipos quedaron en el mismo grupo de participación en el torneo internacional.

Ahora, a pesar de los esfuerzos, el camino le podía otorgar el pase solo a uno de los dos equipos de Latinoamérica, lo que potenció fuertemente la lucha del ahora denominado «orgullo regional».

La tensión se hacía sentir. El clásico latinoamericano debería disputar dos partidos en una fase de ida y vuelta al mejor de un partido que le daría una sola oportunidad a ambos equipos de luchar por la supremacía en la tabla de posiciones y avanzar a la instancia de eliminatorias.

Al fin llegó el momento de luchar y un día jueves tres de mayo ya no quedaba tiempo para contar, debido a que estaban todas las cartas dispuestas para que ambos equipos se vieran enfrentados ahora con un público de talla internacional que subestimó su participación.

Fotografía vía Riot Games

El futuro era incierto pero las sensaciones eran bien marcadas, ambas escuadras regionales analizaron con más ímpetu a sus contendores locales que a los internacionales con el objetivo de demostrar qué equipo era el mejor representante de Latinoamérica, más aún, en una instancia tan importante como estar batallando en Alemania.

Kaos Latin Gamers abrió la jornada y cayó drásticamente en contra de Gambit Esports con objetivos no capitalizados y un foco disperso que podría ser categorizado como «miedo inicial», todo lo contrario a una estrategia la cual seguir.

Por su parte, Rainbow7 se mostró seguro después de haber vencido a Ascension Gaming, lo que le dio el aliento y la esperanza de poder vencer al rinoceronte chileno sin mayores problemas.

El enfrentamiento comenzó y rápidamente el público quedó atónito a algo que no podía quedar de lado. Ambas escuadras se habían jugado el todo por el todo para perseguir a sus contrincantes a como dé lugar y habían planificado una estrategia que parecía haber sido cortada con la misma tijera. La codicia estaba predominando.

Después de treinta minutos de juego el partido finalizó con quince bajas a favor de Kaos Latin Gamers, quien habría logrado asegurar una mayor ventaja gracias a su capitalización de objetivos claves que le permitieron una mayor apertura de mapa y posteriormente el primer punto entre ambos.

Fotografía vía Riot Games

El análisis y la retrospectiva no dejaba lugar a la especulación, debido a que el claro ímpetu en denegar el avance del contrincante fue lo que predominó entre ambas escuadras, incluso durante toda su participación en el MSI.

Los partidos avanzaron . KLG se adjudicó dos de tres enfrentamientos el primer día y Rainbow7 solo uno y de tres, al quedar hacia el final de la tabla de cara a la fase de vuelta, la cual decidiría cuál sería el equipo que permanecería en competencia.

El rinoceronte chileno quiso ir por más y la participación de Sebastían “Tierwulf” Mateluna, junglero de la escuadra, fue la más llamativa de todas al buscar cazar a sus objetivos como si de «un caballo sin riendas» se tratase, al perjudicar gravemente el desempeño del equipo y marcar una contrastada derrota en el segundo día de participación.

Rainbow7 buscó ser más táctico y caracterizar su estilo de siempre. A pesar de tener una mejor y sólida participación durante el segundo día de la competencia y tras haberse adjudicado dos de tres partidos el camino ya estaba perdido. La puntuación no alcanzaría a ser la suficiente para superar el intacto marcador del representante ruso, quien hasta ese minuto no había perdido ningún enfrentamiento.

El «mea culpa» y la sensación es clara. Ambas escuadras demostraron no sobreponerse ninguna sobre la otra y más bien no terminaron de encantar al público fanático quienes estaban detrás de ellos madrugando para apoyarlos.

En esta nueva travesía latinoamericana por la gloria, los equipos representantes del «orgullo regional» se vieron relegados tras ser cegados por un sentimiento de codicia y admirables de ser los mejores, pero no suficiente para la magnitud del evento.

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